Radio Siboney digital

 Sitio Informativo Cultural de la Estéreo Instrumental del Caribe. 41 años de Música y Compañía... 

 
Inicio
 
Santiago de Cuba,
  Secciones
Frente a frente
Hoy en el arte
Pentagrama
La Letra Oculta
Primer Plano
Trazos
La Esquina
  Información
¿Quiénes somos?
Siboney por dentro
Opiniones
  Sitios de Stgo
Iré a Santiago
CMKC
Radio Mambí
Sierra Maestra
TV Santiago
Casa del Caribe
  Sitios de Cuba
Granma
Juventud Rebelde
Radio Rebelde
CMBF
R. Enciclopedia
R. Habana Cuba
Prensa Latina
 
  La Letra Oculta
 

ESPERANDO EL REGRESO DEL GUARDIÁN

Por Aimé Sosa Pompa | Foto tomada del sitio www.elmundo.es
miércoles, 24 de febrero de 2010

Jerome David Salinger, o mejor J.D. Salinger (1919-2010).

Murió exactamente 27 días después de su cumpleaños 91. Apartado, receloso, casi la antítesis de la fama en la historia de la literatura actual. Nonagenario, incólume ante los intentos de escándalos, cerrado en la tozudez del silencio, alejado hasta lo impensable de los medios. No estaba construyendo un mito, simplemente hacía lo que consideraba era el bien.

Dos ediciones cubanas de sus cuentos y su novela más conocida, lo hicieron visible en el largo listado de títulos extranjeros impresos en el país. El corazón de los que reverenciaron sus creaciones guardó un minuto de silencio con la noticia de su fallecimiento. No basta.

La vida de Salinger llegó a la fama de las letras universales con un libro editado en Cuba bajo el título: El guardián en el trigal , puesto que no conocemos el centeno. Desde que se publicó en 1951 la historia del adolescente Holden Caulfield, el volumen sirvió de leyenda personal para millones de gente y como modelo para la historia de la literatura.

No era para menos. Tenía un excelente argumento, insuperable. Que un jovencito se escapara de su colegio y en el vagabundeo tuviera aventuras y encuentros extraordinarios para él y para los lectores, es una trama aún no superada. Nadie podía sustraerse de sus imágenes, de esas casi perfectas líneas en las que una traducción, a saber cuál de todas, escondía un perfecto lenguaje.

Era cáustico, terriblemente cáustico, pero de una forma alarmantemente realista:

“Me paso la vida diciéndole 'Encantado de conocerlo' a gente que no me encanta en lo más minino haber conocido. Para sobrevivir, sin embargo, hay que decirlo.”
“Puñetero dinero. Siempre termina por deprimirlo a uno como carajo.”
“La mitad de los hombres casados, en todo el mundo, eran maricones y ni siquiera lo sabían. Decía que uno podía convertirse en m…….. de la noche a la mañana, si se poseían las características necesarias.”

Salinger fue soldado durante la Segunda Guerra Mundial, pero antes de partir enlistado en la Infantería, publicó su primer cuento: “The Young Folks”. Gracias a la guerra conoció a Ernest Hemingway, y también gracias a ella, pudimos leer sus mejores relatos, los que involucran en una excelente saga a la Familia Glass, los padres junto a los hijos: Seymour, Buddy, Bubu, los gemelos Walt y Walker, Zooey, Franny.

Detrás de aparentes triviales diálogos, quedaba un mundo especial con preguntas universales, alusiones a las filosofías orientales como el zen, el budismo o al propio cristianismo; y la sensación de que nos estaban contando una increíble historia real.

Los últimos escándalos no pudieron alterarlo: ni la supuesta segunda parte de la historia de Holden Caulfield, esta vez con 60 años, que intentó publicar el sueco Fredrik Colting y fue negada por decisión de los tribunales; ni la publicación de las cartas que relatan su amorío de diez meses con una escritora, Joyce Maynard.

Hacía mucho tiempo atrás, J.D. había dicho de las personas que le rodeaban: “No hay que ser mala gente para deprimir a los demás; se puede ser un buen hombre y resultar deprimente.”

Hace más de treinta años, el editor Felipe Cunill en su prólogo a la publicación cubana de su principal novela, lo describía así:

J. D. Salinger, Jerome David, si es bien temprano por la mañana, sale de su casa de campo de una sola planta en Cornish, New Hampshire, Nueva Inglaterra y camina con un paquetico un centenar de yardas hacia una celda de concreto, iluminada por un tragaluz. Allí deposita su almuerzo, se sienta en una larga mesa frente a una máquina de escribir y comienza a trabajar. Hasta después de las cinco de la tarde no retornará a la casa. De regreso posiblemente verá la televisión; llegará la hora de dormir y al día siguiente se repetirá la misma jornada. Enclaustrado durante 'sus años laborales', sólo recibe visitas raras veces y jamás visita; sus salidas son para buscar provisiones y material de lectura, según dicen, y lo más probable es que se eche a correr si alguien que no conoce le dirige la palabra en la calle. Es virtualmente un desconocido en la región donde vive y para algunos 'sus personajes de ficción parecen más reales, más verosímiles que él'.

Muchos creen que a los 80 años mantenía esos hábitos rutinarios, acumulando papeles llenos de argumentos que hoy deben costar una fortuna. Dicen que el último manuscrito público data de 1965. Le llamaban huraño, misántropo. Lo era, incluso para ser visto, por eso son escasas las fotos que nos muestran a un Salinger maduro. Todo el tiempo hablaba a través de su representante Phyllis Westberg o de sus hijos Matt o Margaret. Pero le sobraban palabras, estamos seguros.

Todavía esperamos por las señales de sobrevida de uno de los ermitaños perfectos de la literatura norteamericana.

 

The catcher in the rye, el original en inglés, donde rye es centeno.
El guardián en el trigal. Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1977. p.113-114
Íbidem, p.141
Íbidem, p.173
Íbidem, p.199
Íbidem, p.14

 

Otros trabajos

* El triunfo del amor

* Los libros que me quedan por devolver

* Félix Varela, el precursor

 

Imprimir | Comentar

 

 


 
desde el Arte
  Audio a demanda

* Nuestra Identificación

* Programas
* Trabajos periodísticos
  Galería
* Siboney a los 40
  Links
Cubarte
Cubaliteraria
Bohemia
Google Custom Search

Arriba | Inicio
Frente a Frente | Hoy en el Arte | Pentagrama | La Letra Oculta| Primer Plano | Trazos | La Esquina
Recomendar página a un amigo
Agregar esta página a "Favoritos"
Haga ésta su página de inicio

Esta página se ve mejor con
Microsoft Internet Explorer a 800 x 600 Pxls

Directora: Lic. María Mercedes Besse Ramírez
Jefe del Departamento Informativo: Msc. Reinaldo Cedeño Pineda
Editor Web: Lic. Eric Caraballoso Díaz
Informática: Ing. Lianne Yazmín García Vázquez
E-mail:
cmdv@rsiboney.icrt.cu
Teléfonos: (053) (22) 641394, (053) (22) 623048
   
Radio Siboney (ICRT) Copyright 2008
Se permite la reproducción de materiales siempre que se indique la fuente