UNA radio, mil HISTORIAS (VIII) Kenia María, La Voz de esta Radio

 Subía la populosa calle Enramadas y una voz me detuvo:

―Oye, ve por la emisora que Felita sale de vacaciones y están buscando una locutora.

A Kenia María González le debo, quizás, mi entrada definitiva a Radio Siboney. Allí había hecho mis prácticas de Locución. Con ella, Felita, Gisela y Lucía Dalis, había aprendido parte de esa profesión que al decir del profesor Moreno de Ayala, ya desaparecido, es  “la más difícil del mundo”.

De cada una aprendí, de ellas y de tantas otras. Pero Kenia María, merece hoy mención especial.

 Su magisterio, su voluntad, su pasión infinita por la Radio, son virtudes que han dejado su impronta. Musicalizadora, actriz, directora de programas, guionista… pero su vida, según afirma siempre, son los micrófonos. Daba lo mismo una revista, una discoteca, una charla, un noticiero… Cada programa, un estilo, un sello, un sentimiento.

Cuando me decidí por la dirección, quise tenerla como locutora; pero ella sentía cariño por Pentagrama, era su anfitriona, el alma de la revista. Más de una vez reclamé su voz. Hasta que llegó a mis manos un proyecto hermoso que bauticé Iluminados para la sabiduría. La idea, de Aime Sosa Pompa, cobró vida en un verano y la oportunidad llegó.

.Ese programa quien mejor lo va a hacer es Kenia María, me dije sin dudarlo. Surgía así una alianza de trabajo que daría frutos.

Agasajos en la sede santiaguera de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). De izquierda a derecha: el periodista Eric Caraballoso, Kenia María González, el cronista Reinaldo Cedeño, Zulima Nicolau (la autora de esta evocación) y el radialista Misael Lageyre, todos en ese momento pertenecientes a Radio Siboney.

Kenia, multilaureada locutora, resguardaba cerca de medio centenar de premios provinciales y nacionales con el maestro José Julián Padilla Sánchez. Él también me aportó no pocas  satisfacciones. Finalmente, decidió cambiar Pentagrama por Música y algo más, la revista que dirijo. La frialdad de las mañanas hacía mella en su salud.

Música y algo más creció con su peculiar experiencia. No la recuerdo un día sin su libro de Frank Guevara, Teoría y técnica de la Locución. Luego llegó Arpegios en la tarde, un proyecto anhelado. Su voz se develó plena, llena de matices, se aferró ― a sabiendas, tal vez―, de que sería su despedida de la profesión, de sus sueños y realidades.

Kenia junto al escritor chileno Luis Aguilera y el periodista Reinaldo Cedeño. Foto: tomada del blog La Isla y la espina.

 Cuando muchos auguraban su adiós, me dijo: “Me jubilo cuando gane un premio con Arpegios”. Y así fue: el 2018 le trajo esa alegría en el Festival Provincial de la Radio y el Concurso Félix B Caignet. La Reina de la Crónica, como la nombre un día, que tantos y tantos lauros y reconocimientos regaló a esta Radio, se despidió de los micrófonos en diciembre de ese propio año.

No hubo agradecimientos. Con lágrimas en sus ojos, bajó las escaleras del edificio, de manos del realizador de sonidos Ismael Perdomo. Quizás en ese acto callado,  en ese abrazo tremendamente sentimental, estaba el afecto de sus compañeros.

Su adiós no fue definitivo. De vez en cuando regresa, nos regala sus emociones, sus tonalidades, sus matices. Aunque su voz no deja de vibrar en las ondas sonoras de Radio Siboney, cada hora, cada día.

Ella es La Identidad. La Voz de esta Radio. Gracias, Kenia María.

KENIA TRAS EL CRISTAL. Imágenes

En la revista vespertina Música y algo más, bajo la dirección de Zulima Nicolau y con Josefa Hernández como operadora. Foto; Reinaldo Cedeño

Fiel al micrófono. Del otro lado, dirige Misael Lageyre. El realizador de sonidos es Ismael Perdomo. Foto: tvsantiagoenlared.

Kenia María González y la especialista María Victoria Cabrera Cubas, en la sección “En su lugar, el Ballet”. 2015. Foto: cortesía Zulima Nicolau

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