Jorge Anckermann y el sonido de la cubanía

En las calles habaneras de principios del siglo XX se escuchaban pregones, en sus teatros se representaban zarzuelas, y en los cafés los músicos improvisaban guarachas y rumbas. En medio de ese paisaje sonoro, un hombre se erigió en arquitecto de melodías que capturaron la esencia de la ciudad.  El nombre de Jorge Anckermann se repetía en programas de teatros y, más tarde, en las ondas radiales. Al fin y al cabo se hizo sinónimo de cubanía. Hijo de un músico mallorquín, creció rodeado de partituras y ensayos y al…

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