Zulima Nicolau Lahera: PARA VOLVER A ABRAZARNOS…

Por: Reinaldo Cedeño Pineda

Esta es una entrevista que jamás imaginé.

Todas las tardes era el momento de encontrarnos en la revista Música y algo más que ella dirige desde el 2004. O en el noticiero Entrearte. Momentos de intercambiar, de organizar el trabajo, de preparar la entrevista, de tertuliar. Frente a frente, en nuestra emisora Radio Siboney, dedicada a la música instrumental ligera y la información cultural, en exclusiva.

De pronto, el mundo giró, y Zulima Nicolau Lahera, mi compañera de batería, con tres décadas en la radio, está resguardada en su casa. Ella vive en la Calle República, en el Reparto Marimón, una zona de la ciudad santiaguera especialmente marcada por esta pandemia del nuevo coronavirus.

¿Cómo se vive de cerca la cuarentena?

“Cuando el peligro te acecha tan de cerca, empiezas a comprobar la gravedad del asunto. En la radio, la tv, en las redes sociales se hablaba de la pandemia…. pero cuando es tu propia familia o tus vecinos (que también forman parte de esa familia que vas formando) los que tienen que ir para un centro de aislamiento, cuando llegan a tu casa a fumigar con cloro puro, porque en tu cuadra hay un caso positivo a la Covid-19, entonces tomas conciencia, de verdad, que una también pudiera tener el virus, o tu hijo… Es terrible.

“La cuarentena o vigilancia epidemiológica, como le llamen, ya no es una imposición: se convierte en una elección. Mi vida y la de los míos están en juego. Pienso en mi hijo, aquejado de una enfermedad delicada… Imaginas tantas cosas”.

¿Qué hacer? ¿Cómo ocupar el tiempo para que cada día tenga un propósito, cada semana una meta? ¿Y la radio dónde queda, ahora que estás lejos?

“La higiene de mi hogar, esos pequeños detalles que fui postergando por falta de tiempo… Limpio una y otra vez para que esa cosa no entre a la casa. Es algo obsesivo. Pero debo darle otros caminos a mis pensamientos. Escucho radio, mi emisora, valoro la labor de mis colegas, cómo se enfrentan a esta contingencia con temas ajenos a nuestro perfil habitual.

“Se enciende la creatividad. Doy luz a esos proyectos que tenía en mente y que ojalá se puedan llevar a cabo. Escribo, adelanto trabajo para cuando todo pase. Cuando pueda ver otra vez a mi gente. A mis compañeros de trabajo. A mis amigos. A mi familia.

Parte del colectivo de la revista vespertina “Música y algo más”, con una invitada.

“¡Cuánto extraño las tardes de Música y algo más! A mi querido colectivo en el que tú, Reinaldo Cedeño, eres parte importante. Ese intercambio de saberes, vivencias, de aspiraciones y hasta de confidencias. Siento que me falta parte de mi vida. Porque cuando trabajas haciendo lo que realmente te gusta, es una bendición. Y si lo haces al lado de personas que quieres, la bendición es doble”.

¿Qué decir ahora mismo que sobrevuele estos días difíciles? ¿Qué mensaje enviar? ¿Qué palabras?

Quietud imprescindible para vencer. Una calle del santiaguero reparto de Marimón

“Para volver a abrazarnos, para exhibir esas muestras de cariño que nos profesamos cada día, para que pueda acontecer lo más pronto posible, se hace necesario el aislamiento. Pero aislamiento con responsabilidad, seriedad y disciplina. Quedarse en casa es vital, imprescindible, y cumplir las orientaciones tanto de nuestro gobierno como de las autoridades sanitarias”.

Las palabras atraviesan la ciudad de extremo a extremo. Llegan desde la pantalla. Es la entrevista que jamás imaginé. Y yo adivino en ella el latido de las tardes, esos momentos de intercambiar, de organizar el trabajo, de tertuliar. Frente a frente.

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