Un club de oro para el son cubano

Tomado de Radio Ciudad

Con la presentación del volumen “Historias Soneras, el alma de la tradición”, celebró sus primeros 20 años Producciones ABDALA, entidad que se dedica a la industria de la música y el sonido, a la producción y grabación. Un total de 18 sones, contenidos en un álbum doble, conforman el volumen grabado por los integrantes del proyecto The Cuban Golden Club o el Club de los soneros dorados, que dirige el compositor santiaguero Carlos Sanabia.

Importantes figuras de la música cubana, identificados con el son de manera especial conforman este singular club, al que se unieron por el supremo motivo de devolver el género al lugar que le corresponde.

Félix Baloy, Pedrito Calvo, Tiburón Morales, Mario Rivera, Pedro Lugo “El Nene”, Carlos Calunga y Hayla María Mompié son solo algunos de los que ponen voz a los temas compuestos por Sanabia, en su totalidad.

El objetivo primordial de este “Club” fue expresado por su fundador en un encuentro con la prensa: “El Club de los soneros dorados surgió con un solo objetivo, el de hacer crecer cada día nuestra verdadera tradición, esa que defendemos los cubanos legítimos que amamos la patria y vivimos en ella.

“Nuestra bandera, nuestro folclor y nuestra música, como bien dijera Tiburón Morales, deben marchar unidos porque el auténtico legado musical cubano es eterno, sus leyendas del son serán sus eternos defensores.

“Este volumen encierra la más fidedigna savia de nuestro pueblo, bendecido por la Virgen de la Caridad del Cobre (Santa Patrona de Cuba) y fabricada con el amor más grande por sus hijos más ilustres y legítimos de la música.”

Instrumentistas de especial talento participaron en el fonograma como invitados: Pancho Amat, Orlando Valle “Maracas”, Dagoberto González, Pancho Terry, “Changuito” José Luís Quintana y la legendaria Conga de los Hoyos dieron el toque final a un producto de lujo que llegó para suplir una falta sensible en el entramado de sonoridades que conforman la banda sonora de la Cuba de hoy.

Títulos como Historias soneras, En la fiesta del Soruyo, Dulce Mulata, Un Son majadero, Candela en la Maya y Cumbancha de la alegría son algunos de los contenidos en el álbum, que recoge historias bien contadas y pletóricas de cubanidad narradas en tiempo de son por los miembros del Club de los soneros dorados.

En relación con los elementos sonoros que distinguen al fonograma de otros en los que se producen acercamientos al género, su director Carlos Sanabia apuntó: “es un disco con características muy marcadas, que lo inclinan hacia el son más tradicional, solo uno de los temas en él contenidos tiene la sonoridad del piano, es decir, está hecho con el mayor apego posible a la melodía original antigua cubana.

La presencia de intérpretes de renombre, reconocidos como leyendas de la música, es otro de los elementos que distingue al fonograma de muchos otros.

El disco fue mezclado como si fuera un disco muy antiguo, es decir, grabado con sonoridades de antaño, por lo que al escucharlo resalta el hecho de que fue tratado a la usanza de los tiempos en que aparecían en el pentagrama cubano las más importantes agrupaciones de la música popular.

Es un disco que se siente muy viejo y eso se evidencia, también, en las fotografías que lo acompañan.

La selección de los intérpretes respondió al interés de agrupar a los más auténticos intérpretes del son en Cuba, a quienes el director calificó de leyendas del son cubano, término en el que se incluyen los instrumentistas que participan en el fonograma.

Vale destacar el diseño del disco, creado por el fotógrafo Alejandro Ascuy, quien dio vida a una obra que dialoga con el contenido sonoro del disco, en imágenes originales que dan la misma sensación de longevidad.

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