Félix B. Caignet: el compositor

La mayoría de los santiagueros saben quién fue y qué hizo Félix B Caignet para merecer la fama de la que hoy goza. “Claro”, dirán con naturalidad, “fue el autor de El derecho de nacer, la primera radionovela, que después sería la primera telenovela”. 

Pero, ¿saben también que este compatriota fue, además de pintor talentoso, un compositor tan dotado que todavía hoy cantamos varias de sus composiciones? “Por supuesto”, exclamarán otros, orgullosos de su conocimiento sobre su ciudad, “fue el autor de Frutas del Caney, una de las canciones cubanas más famosas”.Para su asombro, le adicionamos que prácticamente no hay niño cubano a los que sus padres no les hayan cantado una canción de Caignet, porque fue el autor de la famosísima El Ratoncito Miguel, esa que quizás ahora mismo está usted tarareando. 

Y tendrán razón. Este reputado autor radial logró situar varias de sus obras entre lo más selecto del cancionero popular, y así se ha mantenido en las últimas décadas. Pero de lo que más orgullo debemos sentir los de esta tierra es que Félix B Caignet solo vivió ocho años en Santiago de Cuba, pero se dijo santiaguero a donde quiera que fue, y jamás dejó de pensar en esta ciudad que hizo suya en su memoria y en su querer. 

Nacido el 31 de marzo de 1892 en San Luis, Caignet confesaba que el amor por la música le llegó antes que cualquier otro, porque su madre acostumbraba a tocar el piano con tal de entretener al inquieto niño que siempre fue, y que eso lo hizo acercarse al teclado de marfil y ensayar allí sus primeras melodías. También confesó que siempre quiso estudiar música, pero que el repentino empobrecimiento de su familia en medio de la Guerra de Independencia y el traslado familiar primero a Santiago y luego a La Habana, lo impulsaron a buscar rápido una colocación con tal de ganar su sustento. Esa oportunidad la encontró en la radio. 

Hombre amargado por continuas decepciones amorosas, Félix B Caignet confesó al final de su vida que lo entristecía no haber tenido  hijos, que extrañaba Santiago y que aquí quería ser enterrado. Así se hizo el 26 de Mayo de 1976, cuando, mientras se escuchaba la canción “Sin lágrimas”, de su autoría e interpretada por el dúo de las hermanas Ferrín, su cuerpo fue sepultado en Santa Ifigenia como él había pedido, “mirando en dirección al Caney”. 

Hoy, cuando recordamos su vastísima obra, nosotros los santiagueros, podemos sentirnos orgullosos de vivir en tierra como esta, que dio hombres como Félix Benjamín Caignet.

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