“FUIMOS CRECIENDO JUNTOS, MI ÁFRICA Y YO”

● Conversamos con Marvin Rodríguez Torres, fotógrafo, investigador, curador del Centro Cultural Africano Fernando Ortiz

Marvin es un carácter difícilmente clasificable. Podría estar sentado y aun así estaría viajando.  Él intenta correr el horizonte, todos los días un poco más.

La Imagenología fue su entrada a la fotografía, el parto de la idea de ser artista, como él mismo dice. Pero… ¿Cómo fue su encuentro con África, con el África lejana, la del otro lado del Atlántico, la ancestral? ¿Cómo, con el África que  convive con nosotros, que nos toca, al modo de Guillén: ese caimán oscuro / nadando en el Zambese de tus ojos?

Antes de darle voz, una confesión: cuando contemplo sus imágenes, cuando escruto, más de mil palabras acuden a mi mente. Hay frases hechas ―más bien contrahechas―, que hay que sacudir.

“Mi relación con África no comienza como tal. Comienza en una pueblito en las entrañas del Oriente cubano (La Prueba), donde de la mano de una pariente muy querida, conocí la sonoridad misteriosa de las liturgias y los sortilegios, de la voz ronca de los cueros y el humo acre del tabaco, del ron áspero… conocí la fe, su fuerza. Mucho tiempo después, supe que todo aquello que tan poderosamente llamaba mi atención venía de un lugar aun ignoto: África. Me advoqué a la tarea de acercarla a mí, desde mi adolescencia de libros y mapas. Y fuimos creciendo juntos, mi África y yo.

“Con los primeros años dejé atrás la imagen de las praderas y los safaris de película para entender que era solo una hebra de la gran madeja de un continente repleto de culturas, saberes, desafíos y presentes. Sin darme cuenta, me fui conformando como africanista de corazón. La Antropología me dio herramientas para acercarme desde su arte y pueblos, y condensó mis inquietudes hacia la búsqueda de un conocimiento detallado, firme, objetivo”.

Reinas Ife, Nigeria. De la colección del Centro Cultural Africano Fernando Ortiz, Santiago de Cuba / Fotografía: Marvin Rodríguez

Siempre me he preguntado sobre esas piezas que guarda el Centro Cultural Africano Fernando Ortiz. Algo me inquieta, me recorre…   ¿Cómo dialogas con ellas desde tu especialidad de curador?

“Mi labor como curador ha sido la de una experiencia sin precedentes. Ser curador de las piezas de esta colección, implica un estudio constante desde la Antropología, Etnografía, Lingüística, Geografía. Lo vasto del continente, la ausencia de un arte único ―pero, con muchos puntos de contacto―, exigen del  oficio continuas actualizaciones y revisiones. A veces me obligo un poco a pensar fuera de la caja. Pensar que sería y dónde, de no ser el Centro Cultural Africano Fernando Ortiz. No atino a imaginarme fuera de mi puesto. Hay magia entre sus paredes.

“Las esculturas están vivas, impregnadas de las manos que las tallaron, pulieron, antes de mí. En cada una, una leyenda, una lección, un pedazo de aquella tierra lejana-nuestra, que nos late en la música, en la tez, en la risa fresca y pareja”.

África es un continente multiétnico, plurilingüe y multicultural; mas persisten ciertas miradas sobre un África compacta, como si nos refiriéramos a un solo país. Se habla de África en el imaginario y  África en la realidad…  ¿Que impresiones tienes?

“Pienso que aun está por venir la gran mirada de la humanidad hacia África. Hasta ahora mucho de los acercamientos vienen signados por los saqueos y el oportunismo. La concepción del continente como otredad, lo ha marcado a fuego. Poco a poco se reconoce el valor intelectual de sus académicos, sus artistas, literatos y deportistas. Aun queda mucho por reconocer, pero ya ha comenzado”.

Sin título / Marvin Rodríguez

 ¿Y, desde Cuba, cómo crees que dibujamos la herencia africana? ¿Cuánta coherencia, cuánto folclor (tal vez desbordado),  cuántas deudas?

“Cuba, pese a toda la herencia genómica que presenta, en mi opinión, debe aun derribar preconceptos y barreras vinculadas. Desligar la figura del negro del ente musical, danzario, religioso, marginal… y profundizar más por ejemplo, en un conocimiento meticuloso del arte. Hace poco alguien me preguntaba por la salud del arte africano en la isla. No hay un arte africano acá, hay arte cubano con reminiscencias. Necesitamos saber distinguir para crear, y respetar, para comprender y evolucionar.

“Muchas de las radiaciones culturales de hoy que dan por hecho que son ciento por ciento africanas, provienen de estrategias de grandes emisores de información como Europa y EUA. Se focaliza mucho la herencia al pelo afro, cuando es un producto de la diáspora más que de la misma África, por solo poner un ejemplo. Es por ello que insisto en la necesaria inmersión profunda en una herencia que aun no extendemos del todo ante nosotros. Es una deuda pendiente para con los que sobre sus hombros, sudor, trabajo y sangre, edificaron los sillares de la actual sociedad cubana”.

ESCALONES. De la serie “Espacios”/ Marvin Rodríguez

¿Cómo artista  del lente, cómo investigador… ¿dónde tocar tu aporte a una mejor comprensión del África que convive con nosotros, que es parte inexcusable, protagónica, de nuestro proceso formador como nación?

“Mi aporte a este proceso ha sido una mezcla de intereses personales que acabó definiéndome. No siempre mi fotografía tuvo visos de arte. Al principio solo recogía un componente antropológico. Y llegó la belleza luego, simple, solo el color y la forma. La aplicación, el estudio orientado, la guía metodológica de mis colegas, el intercambio con especialistas dentro y fuera de Cuba, con diferentes puntos de vista y workflows, fueron aportándome otras dinámicas, interrogantes que necesitaban ser plasmadas, expuestas.

PANTEÓN / Marvin Rodríguez

 “El maridaje entre fotografía, fenotipos, contextos, semióticas, es hoy mi proyecto de vida. Concibo mis portafolios como una simbiosis entre lo académico y lo bello, que se complementan. Desmitifico, incomodo, genero sinapsis, vueltas de hoja. El cuerpo negro, masculino o femenino, el desnudo, la homosexualidad, la religión, se entretejen y conviven en mis discursos.  Más allá de hipersexualizaciones y patrones, más allá de lo “bien visto”.

“Abogo por la representación de  un negr@ de estos tiempos, sin los rencores del pasado, afrofuturista, libre de la ligazón de una herencia genómica a una cultural, exento de oscuros lombrosianismos. Es posible. No se equivocó Mandela cuando dijo: “It always seems imposible until it’s done(Todo parece imposible hasta que se hace)”.

(Imagen de portada: “El aguatero fulani”, Burkina Faso. De la colección del Centro Cultural Africano Fernando Ortiz. Pieza donada al Centro por Jorge Risquet, quien la recibiera como obsequio de Tomás Sankara (1949-1987), líder revolucionario y presidente de Burkina Faso / Todas las fotografías de la estricta pertenencia a su autor, Marvin Rodríguez Torres)

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