Muchas felicidades para el maestro Horruitiner

Por M.Sc. Miguel A. Gaínza Chacón

Horruitiner 1Santiago de Cuba, dic. 11.- Ayer lunes celebró sus 85 años el maestro José Loreto Horruitiner, pintor e Hijo Ilustre de Santiago de Cuba-
Durante décadas, Horruitiner ha recreado con su arte pictórico, los colores de esta su querida ciudad, además de trasmitir a infinidad a generaciones sus conocimientos.

Las líneas que siguen son un modestísimo homenaje a José Loreto y además constituyen una interpretación del cariño que habitantes de la urbe, amigos, artistas, autoridades, sus alumnos… le profesan al maestro. Fue Luisa María Ramírez Moreira, vicepresidenta del Consejo Provincial de las Artes Plásticas, la autora de un texto consagrado a José Loreto, al margen de que en nombre del Consejo ella lo visitó para trasmitirle las felicitaciones.
Así Luisa María tituló su texto: HORRUITINER: UN MAESTRO, OCHO DÉCADAS Y MEDIA Y ALGO MÁS…
En espléndida soberanía José Loreto Horruitiner pinta a la ciudad, a sus semejantes y la vida de nuestro Santiago de Cuba. Sus manos se encandilan en cada aniversario de diciembre, no sólo para festejar un año más, sino para hacer voto de su perseverante quehacer.
Mirar sus creaciones de casi ocho décadas nos induce hacia una villa preñada de tonalidades intensas y resplandecientes; las líneas retozan en el espacio; emergen pinceladas que se abrazan para definir al sol que sugiere un noble amanecer y atardecer.
El sempiterno mar anuncia su presencia reveladora en la isla, como código identitario de la migración e inmigración, proceso condicionante de la diversidad cultural que nutre a este contexto local; es la ciudad matizada en los lienzos de un mago, para quien a decir del crítico Guy Pérez Cisneros: “[…] lo absurdo, lo imposible debe ser cosa cotidiana”.
La Catedral que aparece en los lienzos de este artista se instituye con distinción, con la fe de su colorido natural, el respeto a su arquitectura; no hay silencios, más bien convive el murmullo de un espacio que recibe con anuencia los techos y edificios coloniales; las bondades de la naturaleza con sus palmas reales, novias que esperan seguras de si.
Mientras, con las mujeres nos entrega una sensualidad cromática infinita, perfiladas por un juego lineal disímil que trasmite un dinamismo visual inigualable. Estamos ahí, sin tener en cuenta distinción, pues para él la mujer es “premio gratísimo”.
El tiempo, el implacable, el que pasa día a día, deja correr el velo para confirmar que José Loreto Hourruitinier es un hombre de su tiempo. Sus colores son propios; su universo es singular, al estar dotado de estructuras compensadas en plena sintonía con el ritmo, con un sentido de pertenencia donde su cielo será siempre azul intenso y la noche se hará brillar por sus estrellas. Establece así un diálogo con lo mejor de la ciudad; señorea por sus calles con el estilo de un maestro que durante varios años entregó su sapiencia en la academia de artes plásticas “José Joaquín Tejada”, de cuyas aulas él también emergió.
La filosofía de este peregrino creador solidifica el aroma de una obra; su espíritu va más allá de un simple conformismo pues más bien concede el crédito de que lo bueno no pasa. ¡Feliz celebración y pascuas cubanas!

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