Parecía inderrotable. Ella tenía el color de esos soles, la pasión de estas lomas. Ella era la gema de la canción. Su sencillez era su grandeza. Santiago la llora, la aplaude, la ama.
Esta crónica, con la edición de Juan Carlos Roque, es un tributo a su memoria.
Últimas entradas de Reinaldo Cedeño Pineda (ver todo)
- POESÍA en el FESTIVAL del CARIBE - 3 julio, 2026
- PERCEPTIBLES, una muestra que dialoga con la Cuba de hoy - 30 mayo, 2026
- MARTÍ Y LA CRÍTICA DE ARTE - 19 mayo, 2026
Visitas: 646