“Iré a Santiago” y polifonía “Ojos garços a la ninya” en el homenaje al maestro Electo Silva Gaínza

Por: Miguel A. Gaínza Chacón / Foto: Nazín Salomón

Santiago de Cuba, 28 may.- “Iré a Santiago”, de Roberto Valera, y “Ojos garços a la ninya”, con letra y música de Juan del Encima, aparecen en el programa que ayer en la Sala de Conciertos Dolores estuvo dedicado a rendir homenaje al maestro Electo Silva Gaínza, en el primer aniversario de su fallecimiento.

Casi todos los temas musicales de la gala-homenaje fueron versiones o composiciones de Electo, salvo “Iré a Santiago”, hecho por Valera especialmente para Silva y el Orfeón Santiago, y una de las piezas del coro de cámara Música Áurea, que era preferida de Silva Gaínza: la polifonía “Ojos garços a la ninya”, del cancionero musical de Uppsala, primera mitad del siglo XVI, con texto y música atribuidos a Juan del Encina.

En nombre de quienes aman la buena música, la memoria del maestro Electo Silva Gaínza, Premio Nacional de Música, Decano del canto coral en Cuba y eterno director del Orfeón Santiago, fue ampliamente reverenciada en la “Dolores”.

La idea de la gala fue del colectivo que la encabeza: el Orfeón, agrupación que fundara Silva Gaínza hace más de medio siglo y que dirige hoy interinamente, la maestra Lissette Lucambio.

También participaron en la función el coro femenino Sirena, dirigido por Beatriz Lastre; el Orfeón Infantil, de la directora Dania Cedeño, y la Coral Universitaria, con Ariel Rodríguez al frente, coros todos fundados por Electo.

Igualmente, estuvieron en la celebración, el coro de cámara Música Áurea, dirigido por la maestra Delvis Sánchez; la Camerata de cuerdas Arkos, con Yasvesty Pantoja al frente, y los 60 pequeños cantores de coro infantil “Angelus Música”, con la batuta de Lucambio.

Electo Silva Gaínza fue, además, Presidente de Honor del Festival Internacional de Coros de Santiago de Cuba; entre sus títulos aparece el de Dr. Honoris Causa en Humanidades de la Universidad de Oriente, y haber sido una de las figuras que con más empeño se consagraron a la enseñanza y difusión de la música coral en el país.

El venidero 30 de mayo, cuando se cumple exactamente el primer aniversario del deceso del insigne músico cubano, se le rendirá tributo donde están sus cenizas, en el cementerio Santa Ifigenia.

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