La Casa del Gallo del Viento de Santiago de Cuba

CRÓNICAS DE MI CIUDAD

Por: Armando A. Céspedes Calderín.

Santiago de Cuba, 28 may.- Hace unos días escuché por la radio una referencia que me llamó poderosamente la atención: la casa del gallo del viento de Granada, España. Fue tal la impresión que, en primer lugar, recordé que aquí en Santiago de Cuba también existe una, situada en el centro histórico citadino, exactamente en la antigua calle Carnicería, hoy Pío Rosado, y San Francisco o Juan Bautista Sagarra.

De inmediato volví una vez más sobre mis pasos hasta ese lugar. Allí estaba aquella casa de dos pisos con su figura llamativa y para mí extraña, pues no hay otra igual por la ciudad.

Entonces comencé un viaje imaginario por mi ciudad, me acerqué a vecinos cercanos y encontré a una señora octogenaria que hurgando en sus recuerdos me dijo que desde que era niña esa casa estaba en ese lugar, con una veleta con un gallo en su parte más elevada. Solo recordó que allí vivía un señor español apellidado Catasús, que según ella, como era español retornó a España.

No creí haber terminado con la indagación y pronto encontré un trabajo relacionado con la casa del gallo del viento de Granada, tomado de la obra de Washington Irving, Cuentos del Alhambra. Según se afirma esa es una leyenda sobre “la veleta de un palacio árabe del Albaicín al que se le atribuían ciertos poderes como talismán. En la cima de la alta colina del Albaicín, la parte más elevada de Granada, que se alza desde el estrecho valle del Darro, enfrente mismo de la Alhambra, se encuentra todo cuanto queda de lo que fue un día palacio real de los moros. Ha llegado, en verdad, a tal estado que me costó mucho trabajo encontrarlo.

Este edificio ha llevado durante siglos el nombre de la Casa del Gallo de Viento, por una figura de bronce colocada en otro tiempo en una de sus torrecillas, que representaba un guerrero a caballo y que giraba a todos los vientos. Esta veleta fue considerada por los musulmanes de Granada como un talismán… según se cree, esta efigie fuese como un aviso perpetuo para los musulmanes del Andalus, puesto que, rodeados de enemigos, su seguridad dependía de estar siempre alerta y dispuestos al combate.” Hasta ahí esa extensa cita.

Ahora vayamos hacia la casa antes mencionada de la que titulé atrevidamente como la Casa del gallo del viento de Santiago de Cuba. Por cierto, aquí tiene el nombre de Edificio del Registro Civil de Santiago de Cuba según lo publicado en la Enciclopedia Cubana o ECURED. Veamos algunos datos del Colectivo de Autores: Guía de Arquitectura. Oriente de Cuba-Andalucía. 2002:

Este singular edificio esquinero data de la década de 1920; fue propiedad del Catalán José Noto Hernández, quien en 1929 encargó al arquitecto Antonio Brum un proyecto para variar la distribución del inmueble en planta baja, adaptándose a vivienda lo que fue anteriormente farmacia; esta modificación motivó la redecoración de los vanos esquineros.

La planimetría de este inmueble se adapta a la forma achaflanada, distribuyéndose los diferentes locales en una planta compacta con un pequeño patio interior. Su volumétrica es bastante fuerte y sus fachadas tienen gran carga decorativa con la imitación de sillares en su superficie, vanos enmarcados y rematados en arcos de medio punto y pretil de balaustres torneados, interrumpido a tramos por pequeños muretes.

Los pisos y falsos techos reproducen motivos vegetales que también aparecen en el zócalo de elementos cerámicos que conforman una cenefa decorativa. Este inmueble de dos niveles responde a los códigos compositivos y figurativos del eclecticismo, destacándose en el perfil urbano por la presencia de una torre rematada con una pequeña cúpula enchapada con piezas cerámicas de rico cromatismo que recuerda al modernismo Catalán. Esta cúpula culmina en una especie de veleta en forma de pájaro que identifica a este edificio en la ciudad.

Cuenta Washington Irving en sus Cuentos de La Alhambra que la veleta fue construida por un sabio árabe y que tenía la facultad de señalar la dirección por la que se aproximarían los enemigos que intentaran atacar la ciudad con el fin de prevenir a la población.

En otro escrito se escribió lo siguiente: Un día reinando Muley Abu Hassan, una tormenta descargó sobre la ciudad, desbordó al río Darro y ocasionó muchos destrozos en la zona más humilde, y cuando escampó el rey contempló los daños causados, así como que la veleta había sido arrancada por el viento, exclamando “El reino está condenado”. Al poco tiempo la veleta fue puesta en su lugar pero con un gallo, siendo cuando los Reyes Católicos invadieron la Vega de Granada con sus cañones cuyos estampidos imitaban la tormenta que derribó al jinete talismán de la casa del gallo del viento.

Curiosamente, el 25 de octubre de 2012 una fuerte tormenta tropical, el huracán Sandy, avanzó furioso sobre la ciudad de Santiago de Cuba y produjo cuantiosos destrozos. Nuestra desconocida casa del Gallo del Viento se mantuvo incólume. Curiosamente el talismán de que hablaban los árabes de Andalucía sufrió todas las posibles consecuencias: se dobló por la fuerza de los elementos y aun sigue allí indicando para las actuales generaciones acerca de una tormenta, yo sí lo creo, que quizá esa simple veleta marcaría el lugar por donde vendría el peligro. Y le aseguro que marcó el suroeste, el mismo punto cardinal por donde entró el terrible huracán Sandy en 2012.

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