Cartas y versos de José Martí para su madre Doña Leonor Pérez

Tomado de: http://martianos.ning.com

Fotos: Tomadas de Internet

Leer las obras literarias de nuestro José Martí es como cruzar esa frontera misteriosa que divide al héroe del hombre; es traer a nuestros días los sentimientos de una época o revivir el estado emocional de un ser, cuyos textos están llenos de amor, afecto, cariño, simpatía, pasión y sensibilidad humana.

Lo podemos confirmar al detenernos en el tomo XXIII de sus obras completas. Allí leemos una de las cartas más amorosas escritas, con solo 8 años, a su madre Doña Leonor Pérez. En la despedida dice: “… un besito a la familia, recíbalos de su obediente hijo que la quiere con delirio.”

Luego llagaron los tiempos del presidio desde donde le cuenta del sistema penitenciario:

“Mucho siento estar metido entre rejas, pero de mucho me sirve mi prisión. Bastantes lecciones me ha dado para mi vida, que auguro que ha de ser corta, y no las dejaré de aprovechar… En la cárcel no he escrito ni un verso. En parte me alegra, porque ya usted sabe cómo son y cómo serán los versos que yo escriba“.

La madre querida sabía de todo lo que hacía su hijo, sus poemas, sus escritos, sus versos, todo a favor de la libertad de Cuba. Todo por el amor a la Patria.

Según expresan varios autores, probablemente los primeros versos escritos por nuestro José Martí fueron dedicados a su madre Doña Leonor Pérez, en 1868, apenas cuando tenía 15 años. Estos versos podemos encontrarlos en el tomo II de sus obras completas bajo el título “A mi madre”, los cuales expresan:

“Madre del alma, madre querida,
Son tus natales, quiero cantar;
Porque mi alma, de amor henchida,
Aunque muy joven, nunca se olvida
De la que vida me hubo de dar.

A Dios yo pido constantemente
Para mis padres vida inmortal;
Porque es muy grato, sobre la frente
Sentir el roce de un beso ardiente
Que de otra boca nunca es igual”

Doña Leonor guardó con cariño y amor esos versos que escribió para ella, un día de su cumpleaños, su José Julián. Aquellas líneas llenas de ternura le acompañaron toda la vida.

Luego el 28 de agosto de 1870, desde la prisión, recibía Doña Leonor una foto de Martí con el traje del penal y las cadenas que ha de arrastrar, con el grillete al pie. En el dorso de la foto estas palabras:

“Mírame madre, y por tu amor no llores,
si esclavo de mi edad y mis doctrinas
tu mártir corazón llené de espinas,
piensa que nacen entre espinas flores”.

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