Lo primero que hay que salvar es la cultura

 

20 de octubre, Día de la Cultura Cubana

Por: Claudia Yilén Paz

Octubre de 1868. La plaza de Bayamo se repleta de cubanos. Pedro Figueredo (Perucho) está, digamos, en el medio, y como quien dirige una orquesta guía al pueblo. Cantan algo que ha escrito Perucho y que ha nombrado La Bayamesa (con subtítulo Himno Patriótico). Ni Perucho ni los bayameses ese día se imaginaron que marcaban uno de los días más importantes de la Historia de Cuba y de la cultura del país.

Perucho y quienes lo acompañaron ese día comenzaron a construir una parte esencial de lo que muchos años después Fernando Ortiz calificaría como cubanidad y cubanía.

Para Fernando, cubanidad en lo humano es una condición de cultura, la pertenencia a la cultura de Cuba. Y “toda cultura es esencialmente un hecho social. No solo en los planos de la vida actual, sino en los de su advenimiento histórico y en los de su devenimiento previsible. Toda cultura es dinámica. Y no solo en su trasplantación desde múltiples ambientes extraños al singular de Cuba, sino en sus transformaciones locales. Toda cultura es creadora, dinámica y social. Así es la de Cuba, aun cuando no se hayan definido bien sus expresiones características (…)”.

Eduardo Roca, más conocido como Choco y Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, necesita de esta cubanía para pintar. Lo inspira la gente que pasa por la calle o con las que conversa, de la forma de vida del cubano, la religión yoruba y los colores de La Habana. Ha declarado: “Como artista plástico tengo la responsabilidad de dar con un poco de color lo que acontece en mi cultura, en mi país”.

Cuando en abril de 2016 a Silvio Rodríguez le preguntaron en una entrevista sobre los desafíos y riesgos de la cultura cubana respondió: “La cultura cubana es invencible. Nosotros vamos a seguir haciendo rumbas y sones. El peligro está en la absorción política, no en la cultural”.

Y Silvio lo dice porque, sin quererlo, se convirtió en hito, en mito y en parte de ese legado cultural que toda generación de cubanos lleva consigo. En un contexto donde las nuevas tecnologías y la forma de socialización de contenidos han revolucionado formatos tradicionales, la cultura cubana se renueva, se recicla y se transforma en manos y voces jóvenes.

Al respecto, el Ministro de Cultura Abel Prieto comenta sobre cómo la cultura tradicional se ha ido restringiendo en favor de los símbolos de las grandes transnacionales de la industria cultural, no solo en el país. Señala además que una de las grandes obras de la Revolución es la democratización de la cultura. Antes de la Revolución, la cultura cubana era una cultura fuerte, vigorosa, pero, o estaba en circuitos muy elitistas o estaba subestimada. Más adelante agrega: “Yo creo que hoy la vida cultural del país es muy intensa y el sistema de instituciones ofrece oportunidades para todos los sectores”.

Un testimonio del bailarín Carlos Acosta, recién condecorado en Londres con el Queen Elizabeth II Condecoration Award, refirma lo anterior: “En Cuba hay una cosa y es que el arte es para todos, independientemente de si tienes o no para pagarlo. Todos hemos sido capaces de estudiar algo. El ballet, que es lo más caro que hay, lo puede practicar todo el mundo. Imagínese para alguien como yo, un chico de barrio, comprar unas zapatillas de ballet que son carísimas. Sin embargo, en Cuba se hizo ese proceso”.

Para el también protagonista de Yuli, una película basada en la vida del bailarín y laureada con el premio al mejor guion en el Festival de San Sebastián, “se puede haber nacido en un barrio de la periferia y convertirse en bailarín de una gran compañía”.

El joven matancero Ethiel Faílde, quien desde su corta edad lidera uno de los grupos musicales que rescata ritmos tradicionales como el danzón, enfatiza en cómo en el planeta está de moda la desmemoria y los facilismos han inundado el arte por la puerta de entrada que han significado las nuevas tecnologías.

Llega entonces el momento de repensar la utilización de los nuevos medios de comunicación y las formas emergentes de socialización de elementos culturales. Son tiempos de preservar la cultura y el patrimonio cubanos, porque como dijera Eusebio Leal, “la cultura es escama metálica, la coraza moral, la defensa que todo país tiene como valores de nación y de pueblo”.

Por algo recordamos aquel reclamo del líder de la revolución, Fidel Castro en 1998: “lo primero que hay que salvar es la cultura”.

(Tomado de Cubahora)

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