Cuando una Cervantes escribió a un niño

Por: Reinaldo Cedeño Pineda

Una anciana escribe. Ella es una leyenda. El destinatario es un niño.

Él es sobrino de Aldo Martínez Malo, aquel que ha logrado la hazaña de sacarla de su encierro en El Vedado, y ella ha quedado impresionada con la acogida del niño que, al recibirla, le regala las notas del Himno Invasor de su padre.

Ella es Dulce María Loynaz, quien recibe en 1992 el Premio Cervantes de Literatura.

La escritora confiesa sus soledades, su amor a su casa, al farol roto. Habla de la muerte, de su perro, de Martí. Y sobre todo de sus fidelidades.

Cartas a Julio Orlando es un texto increíble. Por eso nuestro acercamiento de hoy…

Impactos: 269

Entradas relacionadas