Adiós, Ayra

Por: Reinaldo Cedeño Pineda

Santiago de Cuba, 19 abr.- Una vez le dije, con cierta sorna, que lo que hacía no era demasiado exigente, que vivía del engaño… Se sonrió aquel señor y me rectificó: La magia es una ilusión. Y los que regalamos una ilusión a los demás, somos artistas.

Sí, Ayra, José Álvarez Ayra, siempre tuviste la razón. Yo me quedaba extasiado ante el ilusionista, el prestidigitador, el mago que llevó su arte a tantas geografías, tantas generaciones.

Fundador de escuelas y de eventos, comprendió que la magia necesitaba estilo, proyección, presencia y así lo hizo. Con Arte de la magia en el estrenado canal Tele Rebelde regaló el primer programa de magia en la televisión cubana.

Luego todo el país quedó absorto con su magia de cartas en su propuesta para la pantalla de toda Cuba con Créalo o no lo crea. Las cartas iban y venían, se deshacían ante mis ojos de niño. En aquel programa apareció la gran magia de Copperfield, las fieras de Siberia, el espectáculo.

Te recuerdo en Ánfora Mágica en Las Tunas, en Camagüey , en el Areíto mágico, en la UNEAC. Los mejores magos de Cuba en tu Santiago. Todos cabíamos en la chistera de tu sombrero. Qué manos esas Ayra, para hacernos reír, para asombrarnos, para quererte.

Sé que no es cierto, que esta es otra de tus bromas, la más grande desaparición, amigo, y que por ahí te encontraremos para darte el abrazo más hermoso del mundo.

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